Cómo plantear metas eficaces I
Ya ha pasado un mes desde que empezamos el nuevo año y estamos de nuevo metidos en la vorágine diaria del trabajo, obligaciones, actividades múltiples… pero para algunos ya se acerca la primera evaluación personal después de los deseos de cambio y avance personal que se hicieron aprovechando el comienzo de año. Es entonces cuando entramos en el mes de las ilusiones frustradas, de la impotencia al ver que no hemos dado prácticamente ni un paso hacia el objetivo propuesto, de la debilitación de la esperanza en nuestra capacidad para “cambiar”.
Y es que proponerse metas o el hacer promesas a cualquier persona o a uno mismo, no es decisión que deberíamos tomar a la ligera.
Sin embargo espero que te sea de aliento si te digo el problema de no alcanzar tus metas no tiene que ver con tu incapacidad para cambiar. Muchas veces es simplemente una cuestión de no plantearlas correctamente. Voy por eso a dar unas pautas que debería cumplir cualquier meta que se precie y que te evitará chocar contra muchos escollos que de los que te encontrarás en el camino. Estás en febrero, no te desanimes, aún estás a tiempo.
Una meta debe ser:
CONCRETA. Uno de los grandes errores que se cometen al planificar una meta personal es que no esté bien definida. Se tienen una serie de buenas intenciones pero no se sabe exactamente qué se quiere conseguir. Una meta no puede ser vaga. Por ejemplo, no puedes proponerte “ser más organizado”, durante este año. Tendrías que analizar qué áreas de tu vida, trabajo o lo que sea crees que necesita ser organizada y concretar en qué cosas (mi lugar de estudio, mi agenda de trabajo, etc.). Pero además, una meta debe ser:
MEDIBLE. Debe estar concretada hasta el punto de poder medir si las has cumplido o no, así como medir el avance que vayas teniendo conforme te acercas a ella. Siguiendo el ejemplo anterior deberías preguntarte: ¿cómo sabré que he conseguido tener mi lugar de estudio más organizado? ¿cómo sabré que mi agenda de trabajo o de estudio está bien organizada? Y aquí deberías cuantificar los potenciales resultados, p.ej.: 1. Estar realizando un planning de trabajo, diario, semanal…, 2. Tener los libros colocados en su correspondiente estantería, 3. Tener siempre la mesa despejada con sólo las cosas que esté utilizando en ese momento, 4. Tener un sistema de archivo para blablabla… Etc.
CON TIEMPOS DEFINIDOS. Y en tercer lugar, y muy unida a las dos condiciones anteriores, está el que el resultado medible que te has marcado tenga una fecha final de consecución. “Debo de ver que he conseguido esta meta concreta y que podré medir así: XXX a fecha de 30 de junio, p.ej.”. Ésta es la cara del marcar los tiempo que tiene que ver con definir cuándo piensas conseguirla.
Pero hay una segunda cara que tiene que ver con los procesos y fechas intermedias. Esta parte forma parte de lo que se llama planificación. Si tienes una fecha final para llegar a un nivel determinado quiere decir que tienes que dar unos pasos intermedios medibles para los que también debes tener fechas concretas.
Este primer bloque de condiciones para una buena meta nos ayudará a tener un norte bien definido, no perder el rumbo cuando aparezcan dificultades, ser creativos para buscar salidas frente a los obstáculos y mantenerte en tu esfuerzo hacia ella cuando tus emociones no acompañen tanto. Entre otras cosas, también es muy útil el tener una meta definida junto con sus pasos intermedios, para poder ir viendo a corto plazo como vas consiguiendo esas pequeñas conquistas. Cada pequeño paso que das, cada pequeña meta que consigues cumpliendo los plazos que te has marcado hasta la meta final, producen en ti una inyección de moral difícilmente igualable. Es lo que en coaching llamamos entrar dentro de la “espiral positiva”.
Finalmente, con otro ejemplo intentaré dejar completamente clara la diferencia entre una meta bien y mal planteada en cuanto a estos tres requisitos: concreta, medible y con tiempos definidos. Piensa en el clásico objetivo de final de año como suele ser el “perder peso”. Si una de tus metas para este año es: perder peso, tengo que darte la noticia de que muy probablemente no la verás realizada. Sin embargo, si te la planteas así seguramente tendrás algunas opciones más: Perder 5 kilos de peso dentro de tres meses, y esto conlleva haber perdido A Kg. en el primero y B Kg. en el segundo. Esta meta es concreta, medible y está temporalizada. El compromiso contigo mismo es mayor, el camino está más trazado y tienes pequeñas metas intermedias que te animarán a seguir en el buen camino que estarás llevando.
Pero esto no es todo. En el próximo post seguiremos hablando de más condiciones para una correcta formulación de metas.
Un saludo.
- Cómo plantear metas eficaces II, III y IV
me he permitido enviar un tweet con la liga a este post a fin de compartir este interesante post
Saludos
Con toda confianza, Ricardo. Estás invitado a pasarte también por aquí cuando quieras. Un saludo.