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Motivación y Visión

16 noviembre 2009

MotivacionUno de los grandes obstáculos con los que una persona se encuentra para alcanzar sus metas, o simplemente para vivir el día a día, es la falta de motivación. ¿Has experimentado en alguna ocasión esa sensación de no tener fuerzas para perseverar en un proyecto, para cumplir con ciertas obligaciones o incluso para dar el salto de la cama y afrontar el día con cierta ilusión o perspectivas?

Trabajar con nuestra motivación es un tema complejo pues ésta se encuentra en la dimensión de las emociones, algo que en nuestra cultura occidental no estamos muy acostumbrados a controlar en un sentido positivo. Hay varios caminos que nos pueden ayudar a conseguirlo, y uno de ellos es el de trabajar desde nuestros pensamientos. Pensamientos y emociones suelen actuar normalmente juntos (aunque no nos lo parezca muchas veces) y modificando uno de ellos se puede influir en el otro. Cuando tenemos una necesidad emocional (ej. una falta de motivación por algo, o de un modo general) y no sabemos cómo confrontarla directamente puede ser muy útil entrar “por la puerta de atrás”, en este caso trabajar los pensamientos que pueden actuar sobre las emociones. De hecho, en muchas ocasiones suele ser el camino más efectivo.

Cerebro IIEntonces, ¿de qué modo podemos aumentar nuestra motivación por algo, o de un modo general en nuestra vida, a través de nuestros pensamientos? Con una fuerte visión. Tener una visión tiene que ver con tener un sentido en lo que hacemos, una dirección, pero también está muy relacionado con la motivación, el motor que nos mueve. La dimensión de nuestros pensamientos está relacionada con el conocimiento y con el planteamiento de acciones, pero las emociones están en la base de la acción en sí. Cuando tienes un planteamiento de vida, de acción, la motivación se activa casi instantáneamente y recorrer el camino para conseguir lo que deseas se hace mucho más fácil, es más, el mismo recorrido puede ser parte del disfrute de la vida.

Sin embargo, ¿por qué muchas veces “sabemos” lo que queremos hacer pero no llega la motivación? Muchas veces es porque en esa “visión” no se cumplen algunas condiciones básicas para que sea verdaderamente poderosa, como:

 -          Tu visión/es debe ser algo que te apasione, que desees de verdad.

-          Tiene que ser coherente con tu “misión de vida”, con el proyecto de persona que eres y al mismo tiempo en que te quieres convertir (en próximos posts hablaré de la identidad y su relación con quién eres y a la vez con quién quieres ser).

-          Tiene que ser coherente con tus valores. Muchas veces deseas cosas que chocan con ciertos valores con los que no estás dispuesto a renunciar (ej. ciertas aspiraciones laborales en algunos contextos donde te “obligan” a mentir, resulta que aunque te gustaría ascender y hacer bien tu trabajo esta “imposición” choca con tus valores… en un caso así es normal que esa visión no te motive lo suficiente).

-          Debe ser TU visión. Muchas veces es impuesta por otros, la sigues por obligación o porque te han enseñado desde pequeño que es hacia donde debes ir. Te has autoconvencido no planteándote los aspectos de esa visión que en el fondo no te ilusionan.

-          Y, sobre todo, tu visión debe ser algo que te rete a crecer, a desarrollarte aspirando a esforzarte por superar tus límites personales. Muchas visiones, muchos objetivos de vida, son tan pobres –en el sentido de cómodos- que poco después de haber empezado su búsqueda el camino se torna aburrido. El ser humano existe para crecer y “aspirar a más”, entendido esto como un superarse a sí mismo continuo. Todo lo que no entra en estos cánones sólo provoca desmotivación y apatía y lo único que va a conseguir en ti es un sentido de vida conformista y rutinario.

Se podría decir mucho más sobre la motivación, como qué hacer para motivarse ante aquellas cosas que son “obligaciones” de la vida (como mínimo temporales) y que a ti en particular quizá no te motiven en sí mismas. La variedad de “obligaciones” puede ser muy extensa, p. ej.: estudiar la ESO, realizar las tareas de la casa, soportar temporalmente ciertos trabajos, etc. Como una pista, animarte a que te plantees “investigar a fondo” cuáles son los aspectos positivos para tu desarrollo (aunque sea indirectamente) que te pueden aportar esas tareas o responsabilidades. Tómate el tiempo que necesites y no olvides consultar con algunas personas de confianza en ese proceso.

Ánimo y no te cortes en soñar. (“Como no sabía que era imposible, lo hice” Thomas Alba Edison)

Un saludo.

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